domingo, 5 de junio de 2011

Abbacanto, la clase de Religión que encandila a los alumnos


(Jesús Bastante).- Nace un nuevo proyecto de clase de Religión para todas las etapas de la editorial Everest. Se llama Abbacanto, porque es un "canto" a "Abba"-Padre. Un proyecto moderno, atractivo y seductor. De la mano de Antonio Salas Ximelis, uno de los más prestigiosos expertos en este ámbito, responde a los intereses educativos de los profesores y ayuda a motivar a los alumnos, a hacerles experimentar lo importante que es para sus vidas lo que se les enseña en la clase. Con marionetas o mascotas como el pájaro Petirrojo o el perro Manchitas. Y como explican Nuria Mayoral, directora de comunicación de Everest, y Antonio Salas, con el objetivo de "hacer una asignatura de Religión de este tiempo, más adaptada a los niños y menos doctrinal" y preparar alumnos que "sean capaces de tomar decisiones con criterios del Evangelio".

-Muy buenos días y bienvenidos a los dos.
-Buenos días.

-Vamos a presentar una colección de libros de religión, el proyecto Abbacanto. Pero antes quería que nos comentaras, Nuria, de dónde procede. ¿Qué es la editorial Everest y qué este proyecto para las clases de religión?
N. Mayoral.-Everest va a hacer cincuenta y cuatro años. Es una editorial independiente, dirigida por una familia. El fundador es el presidente, porque todavía está al pie del cañón, y la sede central está en León. A nosotros nos da gran orgullo pensar que es una editorial de gran importancia en España sin estar en Madrid o en Barcelona. Que somos leoneses.

-Es importante romper el bipartidismo en todas las cuestiones...Y el centralismo también (risas).
-Exacto. Y Everest surge como una editorial muy dedicada a la gastronomía y al turismo. Hasta finales de los años setenta comenzó con la parte educativa: la Formación Profesional, etc. Realmente, donde nosotros nos destacamos, diferenciamos y encontramos una identidad significativa en lo didáctico, fue en la Educación Infantil. Fuimos pioneros en muchísimas técnicas de enseñanza a niños, y a raíz de ahí abarcamos todo lo demás: Primaria, Secundaria, Bachillerato.
En este entorno educativo, la Religión es una de las áreas más fuertes de Everest. Y es gracias a que tuvimos la gran suerte de encontrar a Antonio Salas (Toni para los amigos), que es profesor de Religión y -yo pondría las manos en el fuego- uno de los mayores expertos en educación y, en concreto, en esta materia.
Nosotros somos una editorial laica, no estamos unidos a ningún grupo confesional. Y tener a Toni colaborando con Everest nos ha dado la seguridad y certeza de saber que los proyectos que íbamos a sacar serían abiertos para todos y tendrían como objetivo prioritario la formación de la persona. Y para conseguirlo la Religión es muy importante...Y Toni ha sido el mensaje que, desde el primer proyecto hasta la campaña que estamos presentando hoy, ha manifestado que lo importante es hacer personas. Buena gente.

-Esa es la meta de la escuela y, dentro de ella, la de la Religión. Resulta curioso que una institución laica haga libros de Religión y que, como no puede ser de otra manera, estén aprobados por la Conferencia Episcopal de Enseñanza y Catequesis, que es el paso necesario para que se pueda impartir clase con ellos luego en los centros. ¿Cómo se produce esa relación?
N. Mayoral.-Bueno, nuestro material siempre había estado relacionado con lo religioso y, además, como os comentaba antes, al conocer a Toni -él estaba trabajando en la LOXE cuando nos pusimos en contacto- pudimos hacer una asignatura de Religión de este tiempo: más cercana a los niños, no tan orientada hacia el dogma como antes...Una religión que pudiera vivirse desde dentro hacia fuera. Y fue eso: la suerte de conocer a Toni, conocer su proyecto (fenomenal, rompedor y memorable en todos los aspectos), y lo demás tan sencillo como hacer llegar el material a los colegios, que estaban impresionados y maravillados con ello.
Creo que es importante que siempre el nuestros equipos están compuestos por profesores; por gente que conoce el aula y sus necesidades fundamentales.

-Trabajar desde fuera siempre te quita la experiencia de tener ese trato directo con los chavales que, al final, son los beneficiados y grandes protagonistas del proceso educativo. Toni, cuéntanos un poco: La clase de Religión, desde fuera, puede parecer algo de curas; enseñar sacramentos en plan catequético... ¿Cómo se consigue, entonces, que tenga ritmo? Porque al final es una asignatura que tiene que atraer, partiendo de que son los padres de los chicos o ellos los que tienen que escoger entre cursarla o no.
T. Salas.-Realmente es un reto el que tenemos los profesores de religión. Y más desde la Lose, precisamente, cuando se planteó un plus en esa elección para los padres y los niños. Pero es un plus que un profesor valora como muy positivo, en cuanto descubre que muchas de las cuestiones que vemos en clase de religión -y sobre todo en los cursos superiores- los alumnos no las habían tratado y te dicen que es la primera vez que ven los grandes interrogantes que el hombre se plantea desde los orígenes y te das cuenta de que van a empezarles a buscar respuestas en la religión.
¿Lo de la motivación? Lo importante es partir de su experiencia. Es decir, ver qué realidades son las que él está viviendo e intentar iluminarlas desde el Evangelio, desde las grandes religiones y las grandes respuestas, desde la Historia de la Iglesia... Y siempre utilizando un lenguaje narrativo y unas imágenes que cautiven a los niños, como pueden ser las mascotas...

-Sí, estoy viendo aquí el petirrojo de un libro de Infantil...
T. Salas-La historia de Petirrojo es muy curiosa: hemos planteado que vive en una colina y, al observar los capiteles de los templos, descubre que hay una imagen que se repite, que siempre aparece en la iconografía. Entonces descubre que ese personaje es Jesús y se lo cuenta a los niños que están en la escuela de esa colina.
Con los niños de tres años lo que intentamos es hacer un recorrido de la vida de Jesús desde los animales que han participado en ella: ovejas, camellos, etcétera. A los de cuatro, Petirrojo les cuenta cuáles son los amigos de Jesús y qué es lo que de Jesús nos cuentan esos amigos. Y ya en cinco años es muy interesante, porque Petirrojo, acompañado de Jesús, va a la escuela de esos niños a contarles experiencias concretas...

-Y ya está presente Jesús.
T. Salas-Sí. Y luego, en lo que es la Primaria, seguimos con las mascotas motivadoras: un perrito que se llama Manchitas, muy entrañable, conduce a los niños a la casa de Nazaret, donde estuvo viviendo con Jesús.
Adecuándonos a las características de los niños, en el segundo ciclo damos un salto y el narrador es Oli, un olivo. Yo soy de Mallorca y tenemos la tradición de los olivos milenarios...

-Yo soy de Jaén y también (risas).
T. Salas. -Efectivamente. Pues Oli les va contando a los niños lo que desde los orígenes les puede transmitir de la religión de Israel, para llegar a Jesús, al que también ha conocido. Es muy simbólico, por el huerto de los olivos, la ramita de la paloma de la paz... Y el aceite.
Luego también nos planteamos, en quinto y sexto, cuando muchos niños y padres se creen que, superada la Primera Comunión, ya no van a necesitar clases de Religión, seguir motivando a los alumnos con nuestro proyecto: ir descubriendo que lo que hay dentro del cofre de un tesoro, a partir de los diferentes enigmas de cada unidad, es Jesucristo. Y, porque ya tienen que implicarse mucho y reflexionar sobre ellos mismos y su vida, tenemos para ellos el Cuaderno de Bitácora.

-...El elemento del camino también es importante.
T. Salas.-Sí. Y con ello conseguimos lo que decía Nuria: que todo un equipo de profesores de religión coordine los libros que luego empleará en las aulas. Desde la pública, la concertada y la privada volcamos en estos textos la experiencia del día a día en el aula. Ése ha sido el éxito de nuestros anteriores proyectos, y ahora lo está siendo de Abbacanto. Tenemos que tener la obsesión de que estos libros han de ser aprobados por la Conferencia Episcopal, pero, ante todo, son para los niños.

-Efectivamente: que la editorial no pierda de vista quienes son los destinatarios, los protagonistas. ¿Cómo se trata lo religioso en una clase de Secundaria, donde los chavales ya son adolescentes y ya tienen muy distintas experiencias vitales? En la sociedad de ahora tienen muchas posibilidades, viajan muy deprisa, tienen acceso instantáneo a todos los medios de comunicación... ¿Cómo les enganchas?
T. Salas.-Este que terminamos es mi curso 29 como profesor de Religión en Secundaria. Y sigo diciendo que sí, es todo distinto, muy complicado, porque la legislación nos lo ha puesto muy difícil. La voluntariedad de la clase de Religión tiene que enfrentarse a la falta de alternativas: quien no la escoge, no tiene otra asignatura que cursar. Legalmente se supone que los alumnos que no quieran cursar la Religión confesional -ya sea católica, protestante, judía, musulmana...- podrán optar a dar Historia de las religiones, pero en la práctica no se hace. Y es una pena, porque lo que nosotros desearíamos es que todos nuestros alumnos fueran ilustrados acerca del fenómeno religioso. Yo creo que no es progresista -como se ha vendido algunas veces- el hecho de no saber nada de religión.

-Aunque sea por lo cultural, porque no puedes darte una vuelta por el Museo del Prado sin conocer unos mínimos...
N. Mayoral.- ¡Ni viajar...!
T. Salas.-Lo que se cree progreso es un castigo para las nuevas generaciones. Porque las ha truncado el conocer una buena parte de la Historia, el folclore, la literatura y el lenguaje, el arte y la música... y de nuestra mente.
Mi hija va a examinarse de Selectividad dentro de poquito y, por haber querido estudiar Religión, yo creo que está mejor dotada que los que no para interpretar la iconografía de un San Sebastián que pueda aparecer en la lámina de arte.

-Y es cierto que una asignatura de Historia de las religiones sería beneficiosa incluso para el católico que, ante algún proyecto de la materia de Religión, quiera dar el paso para conocer otras filosofías y religiones.
T. Salas.-De todas formas, te comento, Jesús, que desde el currículo de 2003 de la Conferencia Episcopal y los de 2007 para la LOCE y la LOE, los obispos se marcaron el objetivo de que todos los alumnos alcanzaran tanto competencias confesionales (que no catequéticos) como culturales en la asignatura. Porque en el currículo de Religión Católica había también elementos de las otras religiones. Y eso continúa. Así que, los alumnos de Religión Católica, por supuesto que también aprenden las cuestiones básicas de otras religiones.

-Acabo de abrir el libro, y justo en esta página habla del hinduismo y el budismo.
T. Salas.-Teniendo la experiencia de haber dado clases tantos años, puedo decirte que, si consigues motivar a los alumnos, realmente se entusiasmarán con la clase de Religión. Yo me he encontrado, por ejemplo, con alguna alumna que ha estado toda la ESO y el Bachillerato conmigo y estaba agradecidísima de haberla cursado, a pesar del hándicap de ser una asignatura más y de que no cuenta para la nota media de cara a la Selectividad...

-Vendiendo sólo la parte del esfuerzo horario, es una lástima que no cuente en la media.
T. Salas-...Pero merece la pena para su educación integral.

-Estamos terminando pero no me quiero resistir a hacerte una pregunta, a ti que trabajas compartiendo alumnos con los profesores de otras materias: ¿La experiencia os dice que aquellos alumnos que reciben formación religiosa acaban teniendo más valores, un plus de ciudadanía?
T. Salas.-Pues te cuento una anécdota concreta: Cuando era tutor de un grupo, sólo podía serlo de aquél en el que todo el mundo había elegido Religión, y había muchos compañeros míos que deseaban ser profesores de mi tutoría... Ahí se daban dos circunstancias: una, que lo alumnos, a pesar de haber podido no coger nada, habían cogido Religión, y dos, que también tenían francés, frente a los que no. Entonces, de alguna forma, al final, en su formación y en su motivación tenían ese plus educacional que yo creo que -por los alumnos que luego me he encontrado en muchos contextos de la vida- tiene que notarse. De hecho, es curioso que muchos sean profesores de Religión e incluso directores de colegios religiosos en Madrid. Y hay que decir que es mérito suyo, pero que también es gracias, en muchas ocasiones, a que han sido situados de forma lúcida ante la tradición cultural, a que se ha intentado que sean capaces de dar respuesta a los grandes interrogantes...
Es muy importante que los profesores no den recetas, sino que intenten que los alumnos tengan criterios en todos los aspectos morales; que salgan a la sociedad y, a la hora de tomar una opción vital o de hacer un juicio sobre algo, sean capaces de basar sus criterios en los valores del Evangelio. Que tomen decisiones y sepan actuar de una manera determinada...

-Pues muchas gracias a los dos. Se nos ha acabado el tiempo pero quiero recomendar a todos los colegios el proyecto Abbacanto, de Everest. ¿Cómo está funcionando, Nuria?
N. Mayoral.-Estamos muy contentos. Ahora mismo los comerciantes están haciendo la campaña, presentándolo tanto en colegios públicos como concertados. Y la respuesta es muy buena en todas partes. Sabemos que gusta, y que Toni y su equipo están haciendo una labor fantástica dando charlas, teniendo encuentros con profesores... O sea que, además de hacer un trabajo excepcional, ayudan en la parte comercial. Estamos muy agradecidos.
Y también a vosotros, por habernos invitado, por supuesto.
-Y nosotros esperamos ver pronto en muchos colegios a Oli, a Petirrojo y a Manchitas. Y a Jesús, que es el personaje fundamental. Sobre todo y ante todo, para que el alumno pueda verse beneficiado por una educación de la que sea gran protagonista, la cual, pese a como se haya expresado algunas veces, es absolutamente necesaria. Nuria, Toni, muchísimas gracias. Para lo que queráis, vosotros y la editorial, esta es vuestra casa.

Algunos titulares
Nuestra editorial se marca el objetivo de, a través de los libros de Religión, hacer buenas personas.
Everest se permitió hacer una asignatura de Religión de este tiempo: más adaptada a los niños y menos doctrinal.
Confiamos en nuestros libros de texto y acertamos con ellos porque los hacen profesores: gente que conoce el aula.
Las clases de Religión motivan si los contenidos parten de la experiencia humana.
Nuestros libros no están escritos para los obispos: son para los niños.
En Educación Secundaria la legislación se lo ha puesto muy difícil a la materia de Religión.
Pese a lo que nos venden, no es nada progresista no saber ni lo mínimo acerca de la Historia de las diversas religiones.
Habría que lograr que todos los alumnos se ilustraran en el fenómeno religioso, de uno u otro modo.
Queremos que los alumnos tengan criterios en todos los aspectos morales; que salgan a la sociedad y, a la hora de tomar una opción vital o hacer un juicio sobre algo, sean capaces de basarse en los valores del Evangelio.



Tomado de Religión Digital