viernes, 8 de febrero de 2013

¿Cómo enseñaba Jesús?: El método de Emaús, una enseñanza en 5 pasos

“Mientras hablaban y se hacían preguntas, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos” (Lc. 24, 15)

Esta tarde preparando mi agenda semanal recordé un pasaje de Lucas, el camino de Emaús (Lc. 24, 13-35). Un profesor que tuve hace años en Bogotá nos enseñó a descubrir en dicho texto una secuencia interesante sobre el modelo pedagógico de Jesús.

Aunque la idea no es mía, se me ocurre bautizarlo, a título de ensayo, como el Método de Emaús.

Leyendo el pasaje es posible descubrir como el Señor desarrolla su enseñanza en 5 pasos:
 
1. ¿Qué les preocupa?  
Los dos discípulos caminan de Jerusalén a Emaús, una distancia de unos 11 kilómetros. Están desanimados, tristes, y hablan sobre los acontecimientos recientes: el juicio de su Maestro, la muerte en Cruz,…Es interesante que Jesús se acerca y se pone a caminar con ellos.

Caminar con el educando, acercarse, compartir su mundo, ponerse en la piel del joven. Su pregunta es interesante: ¿De qué hablan mientras van de camino? ¿Qué les preocupa?

2. Escuchar-dialogar
La pregunta de este inesperado compañero de viaje abre el diálogo: le cuentan no sólo objetivamente lo sucedido, sino sus emociones y sentimientos. Jesús toma nota, escucha, se asombra, participa, es un diálogo en toda regla.

Escuchar al otro, partir de su realidad concreta, no es un alumno ideal, es este chico o esta chica que está aquí, con sus problemas, sus preocupaciones, intereses y necesidades,… Descubrir además que detrás de las palabras hay experiencias, emociones, sentimientos, una vida,…

3. Iluminar desde la Palabra
Esa realidad que inquieta, aquello que genera preguntas, que desconcierta, Jesús lo va a iluminar con la Palabra: “Y empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras” (Lc. 24, 27).

Los discípulos está atentos, hay motivación en escuchar porque el misterioso compañero resuelve una necesidad que tienen: aclarar el sentido de los tristes acontecimientos vividos en Jerusalén. Incluso sienten que su corazón arde cuando habla su misterioso compañero.

4. Profundizar-Descubrir
 
Pero no basta con explicaciones bíblicas, el conocimiento obtenido invita a descubrir verdades más hondas, invita a profundizar, y que se desvele el rostro del Maestro. Eso sucede en la fracción del Pan, el memorial del Señor, allí le descubren vivo y enseguida desaparece. Pero ahora es distinto, ahora saben por experiencia que resucitó, y que los acontecimientos de la pasión y muerte de su líder tienen un significado.

El fin de toda enseñanza en la Iglesia es llevar a la gente a la misma experiencia de los discípulos de Emaús: descubrir a Jesús resucitado.

5. Compartir la experiencia
Los discípulos vuelven a Jerusalén y comparten con los apóstoles lo que han vivido y como han reconocido a Jesús en la fracción del Pan. Es la hora del testimonio para que la fe común se edifique, de evaluar con otros la experiencia vivida.

Descubro en este pasaje la sensibilidad de Jesús frente a la realidad concreta de sus interlocutores. El Maestro viene a hacer camino, viene con talante dialogal y abierto,…No se les presenta de improviso y les anuncia su resurrección. Los va preparando gradualmente: el camino, las preguntas, las palabras de la Biblia,…hasta que ellos mismos lo descubren en el Pan: ¡Es Jesús!
 
Destaco el sabor eucarístico de este pasaje, la brisa pascual que lo recorre, la profunda humanidad del Cristo resucitado.

¡Qué el Señor nos conceda estar atentos a las preocupaciones de nuestros alumnos y que sepamos hacer camino con ellos, iluminando su vida con la Palabra, para que nuestra enseñanza les ayude a descubrir a Jesús, vivo y resucitado! Amén.

Para los que quieran profundizar en el tema pueden consultar: La pedagogía de Jesús de Nazaret